Hoy día vivimos en un mundo lleno de grandes complejidades, donde impera un modo de producción capitalista capaz de crear grandes desigualdades sociales, lo que ha sido hasta ahora una constante en la mayoría de los países en desarrollo, muy especialmente en Latinoamérica.
Según el último informe de la FAO serán necesarios 100 años para reducir la pobreza y muchos de los países latinoamericanos están constreñido al pago de la deuda externa, lo que influye poderosamente en la calidad de vida de los ciudadanos de esta parte del continente americano.
En la región, con frecuencia muchas mujeres deben abandonar temporalmente sus hogares, sus esposos y hasta sus hijos para irse a trabajar fuera de las fronteras de sus respectivos países, dejando sus vidas en los desiertos de Nuevo México, Arizona o Texas o en cualquier maquiladora neoyorquina, historia que se repite desde principios del pasado siglo, tal como ocurrió el 25 de marzo de 1911, cuando murieron más de un centenar de trabajadoras como consecuencia de un incendio provocado, justo cuando las mismas mantenían una huelga en protesta por los bajos salarios y las pésimas condiciones de trabajo. Tal suceso junto a otros acontecimientos históricos como la Revolución Rusa, la proclamación del Día de la Mujer por parte de la Segunda Internacional Socialista y los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la Primera Guerra Mundial, entre otros, contribuyeron a que Clara Zetkin, líder del movimiento alemán de mujeres socialistas solicitara el establecimiento de un Día Internacional de la Mujer ante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en Copenhague, en el año de 1910, escogiéndose para ello el 8 de mayo de cada año, cuyo antecedente inmediato es el Women's Day, o día de la mujer, que las socialistas estadounidenses venían celebrando desde 1908, y que tenía por finalidad la reivindicación del derecho al voto para las mujeres.
Es importante destacar, que la propuesta de Zetkin surgió justo cuando el mundo vivía un periodo de grandes transformaciones sociales y políticas, así en el viejo continente estaba por iniciarse la Primera Guerra Mundial, comenzaban las primeras revueltas nacionalistas en Asia y África contra las potencias imperialistas y en Estados Unidos el movimiento por el sufragio femenino cobraba cada vez más fuerza.
Más de un millón de mujeres participaron en la primera celebración del Día Internacional de la Mujer, quienes demandaron para el momento derecho al voto y a ocupar cargos públicos, el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo.
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En Venezuela la mujer se dignifica cada vez más
Con la instauración de la Revolución Bolivariana y el establecimiento de una renovada Carta Magna, las mujeres venezolanas se han convertido en verdaderas protagonistas de los cambios sociales, culturales, económicos y políticos que vive el país.
Hoy día no sólo se propician desde el gobierno nacional excelentes estrategias que permiten una mayor incorporación de la mujer al campo laboral; sino que además, le ayudan a salir de la pobreza mediante su participación en cooperativas, muy especialmente aquellas que por alguna razón se han convertido en sostén de hogar.
Tal es el caso de la Misión Madres del Barrio, que representa una verdadera estrategia en la lucha contra la pobreza y la exclusión social porque reconoce el valor del trabajo en el hogar, brindando atención integral a las mujeres y a las familias en situación de pobreza extrema, a fin de garantizarles su acceso a derechos fundamentales
El protagonismo de las mujeres venezolanas se ha hecho tan palpable en algunas de las misiones educativas, impulsadas y promovidas por el gobierno bolivariano, que en ocasiones han determinado el éxito de las mismas ya que tienden a ser mayoría, y además revela el afán de superación, de responsabilidad y disciplina como valores intrínsicos de la mujer venezolana, lo que se traduce en ingredientes esenciales que potencia el tercer Motor de la Revolución Bolivariana hacia el socialismo del siglo XXI, como lo es “Moral y Luces”.

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Las Mujeres en Venezuela también han sido grandes luchadoras
A lo largo de nuestra historia, inclusive desde la época de la colonia, mujeres como Josefa Camejo, Luisa Cáceres de Arismendi, Josefa Joaquina Sánchez; entre otras, dedicaron gran parte de su vida a lucha independentista. También es importante mencionar a la Negra Matea y a la Negra Hipólita, quienes jugaron un rol fundamental en la formación y educación del Libertador Simón Bolívar.
Más recientemente, en la Venezuela de nuestros días, mujeres como Olga Luzardo, María León y María Alejandra Bolívar, entre otras, han luchado cada una a su modo y desde sus respectivas trincheras por la defensa de los derechos de la mujer, muy especialmente en el trabajo.
En nuestros días, las mujeres venezolanas no sólo son capaces de dirigir la lucha ideológica en pro de un nuevo sistema mundial fundado en la distribución equitativa de las riquezas, en la igualdad, en la solidaridad, en el socialismo y además están muy conscientes que asistimos a la crisis del capitalismo y la bancarrota del neoliberalismo, que el mundo vive en la actualidad profundos cambios en diversos ordenes donde su protagonismo es fundamental para el establecimiento de un mundo mejor.
Felicidades a todas la mujeres en su día. |

Josefa Camejo

Luisa Cáceres
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María Alejandra Bolívar
De profesión periodista con una intensa vocación por la lucha social, heredada de su padre, miembro fundador de la Dirección de Medicina del Trabajo, a la cual ingresa luego como inspectora del trabajo, María Alejandra Bolívar se inició a temprana edad en la lucha por la seguridad y la salud de los trabajadores y trabajadoras, esfuerzo que la llevó a realizar el post grado de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), convirtiéndose en la primera periodista en obtener ese título, que logró gracias al proyecto “Comunicación en Salud” dirigido a la masa de trabajadores y trabajadoras del sector salud.
Su deseo por indagar en el tema la impulsó a comenzar una investigación para estudiar los efectos del trabajo y la carga cultural y social a la cual es sometida la mujer venezolana recopilada en tema “Mujer – Salud – Trabajo”.
Ingresa al Inpsasel el 15 de octubre del año 2000 como la encargada en el área comunicacional, dando sus primeros pasos como especialista en la construcción de programas que incorporan componentes en materia de salud y seguridad en el trabajo, sembrando la incipiente semilla de la esperanza en las víctimas de las innumerables situaciones de injusticia generadas por el crudo sistema capitalista, representados en los miles de trabajadores y trabajadoras accidentados y enfermos por el trabajo, excluidos y desasistidos por la lenta capacidad de respuesta y poca fiscalización del Estado en esta materia.
Más tarde, al calor de la Revolución Bolivariana, asume el reto de crear una Dirección de Comunicación con el agregado de la educación, como herramienta transformadora de la realidad de nuestros trabajadores y trabajadoras, elemento novedoso en este tipo de institutos, iniciando la propuesta de la creación de la Cultura de la Prevención y abriendo la puerta de la formación para la promoción de la salud y la prevención de los accidentes y enfermedades de origen ocupacional, a través de temas específicos dirigidos a la masa de trabajadores, dirigentes sindicales y personal comprometido con la salud en los centros de trabajo.
Desde nuestra trinchera de lucha los hombres y mujeres que acompañamos día a día a María Alejandra Bolívar Díaz, nos sentimos honrados y honradas de contar con su invalorable aporte, que nos conduce a ese proceso de transformación del hombre a la mujer nueva y que enaltece los principios de igualdad, equidad y justicia, así como de una conciencia social, una conciencia socialista, construida en colectivo.

María Alejandra Bolívar, mujer que enaltece los principios de igualdad, equidad y justicia, así como de una conciencia social, una conciencia socialista, construida en colectivo
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